Bienvenido Septiembre

Bienvenido Septiembre, bienvenidos cambios, bienvenidas novedades.

Y una de las novedades es esta, el blog de Educación en positivo. Los que me seguís ya conocéis el blog de Coaching para tu vida, donde todo empezó, pero como la coherencia es una de las máximas en la educación positiva pues debía ser coherente y tener el blog donde debía estar. Coaching para tu vida ha sido una etapa maravillosa, una etapa de aprendizaje y de errores y aciertos… que acabó. Y ahora inauguramos una etapa nueva, llena de proyectos, de ilusiones y de muchas ganas de dar herramientas a los padres que quieren educar desde la positividad, ¿empezamos?

Pues si, toca empezar. Septiembre es el mes en el que todo comienza de nuevo. El cole, la guarde, el trabajo… y con ellos ilusiones, nervios, rutinas nuevas… y un ambiente como de “botella de Cola agitada a punto de estallar” que, en cualquier momento amenaza con convertir esos momentos en una situación de tensión al más puro estilo “Rabieta gigante”. Y es que,

los peques quieren el chandal nuevo, los lápices, la mochila de Frozen y los calcetines nuevos de Cars, pero no están tan dispuestos a dejarnos a nosotros en la puerta del colegio.

Y nosotros queremos la vuelta a la rutina, silencio al menos un rato, momentos de paz… pero no nos apetece nada dejar la playa, poner el despertador y llevar a los niños al cole para después ir corriendo a la oficina. Y así, niños y padres se enfrentan al mismo efecto post-vacacional pero no saben cómo hacerlo más llevadero.

La vuelta al cole, o el comienzo de la escolarización, ya sea en infantil o primaria, puede ser un momento complicado.
La época estival se caracteriza por tiempo libre rodeado por lo general de familiares y en concreto por el contacto más estrecho con papá y mamá o las figuras de apego del niño. Este hecho, unido al cambio de rutinas y al inicio de actividades nuevas en el caso de la primera escolarización, puede dar lugar a situaciones complicadas que, repetidas en el tiempo, hacen de la vuelta al cole, “la temida vuelta al cole”.

Sin embargo, podemos hacer que la vuelta al cole sea mucho menos traumática si aplicamos algunas técnicas y trucos como los que os cuento a continuación:

No lo dejes para el último día

Si tu hijo ya va al colegio seguramente tendrá amigos a los que querrá volver a ver. Háblale de ellos para que conecte con las aventuras y actividades que hace con ellos.
Si no va aún, sería bueno que en casa habléis del cole, de cómo se llama, dónde está. Podéis visitarlo, ver el patio o la puerta por la que entrará. Podéis buscar en el blog del cole, si lo tiene, qué actividades hacen, qué canciones cantan, fotos, etc. La idea es que el niño conecte poco a poco con esa realidad que va a vivir durante todo el año.
Si en el centro tienen período de adaptación pídelo y hazlo con tu hijo. Es un cambio muy importante para él/ella y necesita que estés a su lado, que lo comprendas y no lo juzgues si llora o lo pasa mal. No es menos valiente, no es menos mayor, no te toma el pelo y no lo hace por capricho, se está adaptando con los mecanismos que conoce y tiene a una situación nueva

  • Cuéntale tu experiencia

Los niños, sobre todo cuando son pequeños, tienen a sus padres como referente en lo que experiencias vitales se refiere, de modo que si les hablamos de cuando íbamos al cole, lo que hacíamos, lo que aprendíamos, lo que nos divertíamos… tendrán una imagen positiva del sitio nuevo al que van a ir.

  • Ponte en su lugar

Sí. Para ti ir al cole debe ser como ir de campamentos de verano, pero para tu hijo ir al cole es como volver a la oficina, así que, si a ti te cuesta, ¿por qué a él no?
Para ponerte en su lugar de verdad piensa en qué te gusta a ti hacer en la vuelta al trabajo. Seguramente sigues alargando la jornada haciendo actividades lúdicas, descansando cuando llegas o haciendo cosas que te gustan para “olvidarte” de la vuelta y centrarte en hacerla más llevadera. Haz lo mismo con tu hijo.

  • Confía en tu hijo

Confía en él. Cuando llora lo pasa mal, cuando te dice que no quiere ir al cole es verdad, no quiere, porque quiere estar contigo y no con gente extraña que no conoce. No lo juzgues, no lo fuerces a hacerse “mayor” y no expresar lo que siente. Deja que te abrace, que llore cuando te ve, que sienta que estas ahí, porque eso le dará seguridad en que, lo que está haciendo está bien y lo apoyas.

Te pondré un símil…
Imagina que vas a ir a vivir a Australia. Es un sitio precioso. Tiene bosques y animales maravillosos, una barrera de coral espectacular… pero no conoces a nadie allí. Seguro que haces amigos después, pero por ahora, solo sientes la ansiedad que te da separarte de tus amigos, familiares y entorno conocido.

Tu madre te ha dicho que te ha comprado una maleta nueva y ropa. A tí te hace ilusión pero te recuerda que te vas a ir lejos, así que, también te pone triste.

En el aeropuerto, tu padre en lugar de abrazarte te dice que ya eres muy grande para llorar y que en Navidad os veréis de nuevo…¿qué opinas? ¿cómo te gustaría que la gente de tu entorno llevase la situación que estas viviendo? ¿Qué te gustaría recibir de las personas en la que confías y a las que quieres?

Contesta a estas preguntas y te harás una idea de lo que puede sentir tu hijo con la vuelta o el comienzo del cole

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *