La espiral de la Ira

Durante toda la semana pasada, en Facebook os he estado hablando del miedo, porque es el primer elemento de la espiral de la Ira.

El concepto de la Espiral de la Ira nació viendo una cita de Yoda que dice así

“El miedo lleva a ira, la ira al odio y el odio al sufrimiento”

Y ahí podía haberse quedado pero si seguimos tirando del hilo, vemos que el sufrimiento nos lleva a la culpa.

Y con estos cuatro actores tenemos asegurada una obra de drama, victimismo y pesar.
La cuestión es que en muchas ocasiones no somos conscientes de que están ahí actuando para nosotros y los dejamos hacer a sus anchas.

Mi intención es ir desenmascarándolos con una serie de posts durante todo el mes de Noviembre para ir tomando consciencia de ellos y ver cuándo actúan.

El primer actor de toda la obra es el miedo. De él como ya he comentado hemos estado hablando la semana anterior y tenéis un vídeo en el que podéis ver mis explicaciones sobre él.

Sin embargo, no hemos visto qué ocurre cuando actuamos desde el miedo y sobre todo no hemos identificado cuando lo hacemos con nuestros hijos.

En la mayoría de los casos es algo inconsciente, aprendido de manera casi genética, que no nos planteamos desde nuestra corteza cerebral (o sea, reflexionando) y es por eso que siempre nos damos con la palma de la mano en la frente justo después de meter la pata, para que se nos active la corteza prefrontal para la próxima, pero no pasa. Y así seguimos repitiendo patrones una y otra vez.

Te propongo un pequeño ejercicio para que seas consciente cada vez más a menudo: Cuando tengas un conflicto con tus hijos, cuando te veas a ti misma/o alzando la voz y quizá regañando o amenazando, tápate la boca y respira. Respira sólo un segundo y piensa en el miedo. ¿Es el miedo el que habla? ¿Es un miedo real o aprendido?
Sólo con este ejercicio pequeño, si lo repites lo suficiente serás cada vez más consciente de cuáles son tus miedos y de cuando ocurren, lo que te ayudará a verlos antes de que ocurran y así poder reflexionarlos antes de que salgan por tu boca sin control en forma de amenaza o regañera.

Y recuerda, tus pensamientos crean tus acciones, así que, piensa bonito y crearás acciones bonitas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *